Cada vez más inversores europeos descubren los encantos de Punta del Este
Si bien es cierto que muchos europeos eligieron desde hace años este lugar como su residencia, en general se trató siempre de personas maduras, de bajo perfil, que escogían una vida tranquila y sedentaria que los preservara, además, de los altos impuestos a los que los obligan sus países de origen. Pero desde hace cinco años, aproximadamente, a estos grupos minoritarios se les viene uniendo de manera tímida, y ahora en forma más vertiginosa, la juventud más "flamboyante" del hemisferio norte.


El número de octubre de la versión alemana de Vogue, por ejemplo, anuncia esta apuesta atrevida: "Punta del Este será durante 40 días el punto más caliente del mundo". Y añade seguidamente: "Después de Navidad la movida se muda a José Ignacio". 
 
Reportajes similares han aparecido el último año en las publicaciones más sofisticadas de Europa y Estados Unidos. Es como si de buenas a primeras el periodismo hubiese comenzado a registrar un fenómeno que ha ido tomando cuerpo de manera sorpresiva. Nadie, en realidad, sabe a qué se debe exactamente esta avanzada. Aunque hay una conciencia generalizada de que este inesperado impulso no responde a ninguna acción privada o estatal. Es más, la sospecha que muchos comparten es que, como explica Carola Bianchi, de la inmobiliaria Terramar, "llegó alguna persona emblemática, tal vez alguno de los visitantes de Alan Faena, como Calvin Klein o Phillip Stark, u otro personaje de gran predicamento en su grupo social y jerarquizó la aventura". 
 
Y a partir de allí, como suele ocurrir, se generó un efecto dominó. Lo cierto es que, ironiza Gonzalo Ocio, un español dueño de la Posada Paraíso en José Ignacio: "Llegan como Colón, sintiendo y ufanándose ante sus amigos de haber descubierto estas tierras". 
 
Precisamente, este encantador villorrio que es José Ignacio representa hoy el punto exacto de encuentro y de exhibición que todos quieren compartir. Tal vez por eso, el lugar asiste permanentemente a situaciones que se asemejan a una ficción hollywoodense. Este invierno, por ejemplo, se desplazó por sus calles un uniformado coronel de Pekín, acompañado por una custodia pretoriana de diez hombres. Habían sido invitados por el dueño del Novillo Alegre, una carnicería uruguaya que inauguró una sucursal en China. 
 
Un reciente miércoles de diciembre, en el restaurante La Huella, una veintena de rusos compartía la sobremesa bebiendo vodka y fumando puros. Afuera las playas seguían todavía desérticas, pero los rusos ya habían llegado. De todos modos, José Ignacio tiene ya sus figuras más glamurosas; entre sus residentes se destaca la actriz francesa Dominique Sanda, quien ha construido aquí su casa principal y pasa gran parte del año en ella. 
 
A pocos metros de su propiedad, Martin Amis, el escritor inglés que obtuvo su mayor éxito con su novela "Dinero", ha levantado la suya. Siempre con un libro bajo el brazo, y una expresión reticente, es habitual sorprenderlo en sus caminatas diarias. 
 
Hábitos alterados 
 
Mientras, el gran espectáculo del verano va organizándose. En estos días se dan los últimos toques a las casas que albergarán a los protagonistas del bullicio. En general, llegará gente que tiene entre 30 y 40 años, adictos al movimiento en grupo, sin hijos. Alquilan chalets de cuatro o cinco habitaciones para albergar a los amigos. Entre ellos prevalecen los alemanes, italianos, holandeses, franceses y nórdicos, en general. Y es obvio que su presencia comienza a alterar los hábitos del lugar. Las casas ahora se alquilan totalmente equipadas, con servicio de mucama, cocinera y chofer. Las agencias de renta de automóviles se han visto obligadas a renovar sus flotas para responder a los gustos de la demanda y los precios no dejan de subir. 
 
Pero ¿ qué es finalmente lo que tanto atrae a estos turistas como para trasladarse desde puntos tan alejados a través del océano? Las hipótesis son varias. Los habitantes del lugar piensan que los europeos temen al terrorismo, que los precios aquí en relación con el euro son una ganga, que disponen de espacios más que generosos y que la naturaleza luce sin maquillaje. Estos comentarios son racionales, pero parecen responder a la pregunta sólo en parte. Quienes han tenido más contacto con ellos, como Gonzalo Ocio o Carola Bianchi, opinan que en principio es sólo un capricho, la excitación del descubrimiento, el atractivo de la novedad. 
 
Se opina también que les fascina la posibilidad de levantar aquí un feudo -"chacras de 5 ha, animales de todo tipo, casas de piedra de inmensas proporciones..." -, algo que en Europa es muy costoso. 
 
Gabriela Preusse, de la inmobiliaria La Cite, quién dejó hace ocho años Hamburgo para residir en la península, dice que toda la publicidad que produjo esta "movida" también atrae a gente de más de 50 años, europeos tempranamente separados de sus trabajos y ahora rentistas, que compran aquí una espléndida casa con jardín por el precio que en sus países les costaría un departamento de un dormitorio. "Aprecian la seguridad, se sorprenden de ver casas sin cercas... Pueden además obtener con un trámite sencillo la residencia en este país, y eso les evita las grandes cargas impositivas que les imponen los suyos." 
 
La temporada ya está encima; en unos días más los actores ocuparán el alegre escenario, y esa vidriera que es Punta del Este será registrada ahora por periodistas de todo el mundo. Figuras como Isabel Sartorio; Tita Servera, casada con Henry Tyseen; Guntran, y Deborá Habsburg... poblarán las crónicas sociales. Las cámaras del programa televisivo "Wild On", del canal de cable E! Entertainment, no dejarán rincón sin hurgar; cubrirán los acontecimientos en playas, los eventos deportivos y las fiestas privadas durante los calientes días del verano.