| Aluvión de Jets Privados a Punta del Este |
| Escrito por Javier Drovetto, El Clarin.com | |
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Ralph Lauren tiene un imperio del diseño, tiene millones, y, por supuesto, un jet privado.
Vino a Punta del Este para pasar las fiestas. Aterrizó en el aeropuerto
de Laguna del Sauce y alquiló una chacra en La Barra. Había pagado 14
mil dólares diarios para quedarse hasta ayer. Sin embargo, el martes
hizo las valijas, abordó su Gulfstream de lujo y voló hacia Jamaica.
Lauren es mediático y reconocido, sus movimientos son seguidos por la
prensa. Pero no es el único magnate, rico o famoso que aterriza en este balneario: al aeropuerto local llega un promedio de 24 aviones privados por día. Y lo que resulta más extravagante aún es que esos vuelos superan y hasta duplican los arribos de aviones de línea. Ayer al mediodía, el hall principal de Laguna del Sauce estaba despejado. Había poco movimiento de turistas. A lo largo de todo el día, se esperaban 21 vuelos comerciales, entre Pluna, Aerolíneas Argentinas, TAM, Gol y Sol. Poco. Sin embargo, las dos pistas estaban en plena actividad. Eran recién las tres de tarde y ya habían aterrizado 17 jet privados. "Es así hasta de madrugada. Acá puede llegar un avión privado a las tres de la mañana", le contaba a Clarín Andrew Beare, la máxima autoridad del aeropuerto. Laguna del Sauce no tiene hangares y las fastuosas naves quedan al descubierto, ante la indiscreta mirada de todos. Es tan creciente el movimiento que en el aeropuerto creen que, si sigue la tendencia, este año marcarán un nuevo récord histórico de arribos. "El número más alto se dio en 1998. Pero el promedio actual lo supera. Si continúa el tráfico todo enero, será una nueva marca", estimó Beare, que está en Laguna del Sauce desde su inauguración, en 1996. La de Amalia Lacroze de Fortabat era ayer la única nave de un argentino conocido. La empresaria tiene un Bombardier valuado en algo así como 50 millones de dólares. Franco Macri, en cambio, esta temporada prefirió no venir en su avión. De todos modos no son los únicos que vienen desde Buenos Aires en vuelos privados. Hay decenas de empresarios que lo hacen, pero logran mantener un perfil bajo. Los vuelos provienen de todo el mundo. No hay un predominio argentino ni de otro país. Hay banderas francesas, mexicanas, austríacas, holandesas, canadienses, panameñas, y de lugares exóticos como Trinidad y Tobago. Sucede que algunos de los jet que llegan son modelos transoceánicos. Es decir que pueden cruzar el Atlántico o el Pacífico sin necesidad de recargar combustible. "Algunos vienen un sábado a la noche y el domingo al mediodía se van; se retiran a atender sus negocios", apuntaron en el aeropuerto. Muchos magnates llegan con su familia, un piloto y un copiloto. Y también, con una azafata. A bordo tienen televisión satelital, baños completos, camas de dos plazas y el interior alfombrado. Son verdaderas suites. En Laguna del Sauce se enteran de la llegada de un jet recién cuando anuncia su plan de vuelo en el país de partida. De acuerdo a la distancia, en unas horas lo ven aterrizar en Punta del Este. |