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Las expectativas de comerciantes y funcionarios, que habían pronosticado un exitoso verano de 2006, parecen haberse desvanecido definitivamente, tras confirmarse que hubo 60% menos de turistas argentinos que llegaron Punta del Este, para la segunda quincena de enero. "Fueron contados los alquileres. Todo el mes se mostró de la misma manera, prácticamente no existió. El panorama para el sector es lúgubre”, dijo Artigas Portela, secretario de la Cámara Inmobiliaria de Maldonado. Los operadores se quejaron además por la excesiva presencia de inspectores de la DGI.
Los cortes de ruta, que dejaron casi incomunicada a la Argentina con su país vecino, por un lado, y las intermitentes lluvias, que se extendieron por seis días consecutivos, promediando la primera quincena y a lo largo de todo enero, provocaron una notable disminución de visitantes en Punta del Este.
Los operadores turísticos, por su parte, aseguraron que ya desde el 10 de enero se notó un importante descenso de veraneantes en la zona, sobre todo de argentinos. Aun cuando los costos que piden por el alquiler de estas viviendas se redujeron entre 20 y 30 por ciento.
A diferencia de otros años, esta vez el primer recambio estival estuvo acompañado por el mal tiempo. La imagen más común de la península es la de cientos de autos cargados de valijas y bártulos regresando hacia sus respectivos hogares por la ruta Interbalnearia, en dirección a la ciudad de Montevideo.
De acuerdo con cifras oficiales, en los dos primeros fines de semana de enero la ocupación fue de 99 por ciento. En esta segunda quincena, de los 1.000 turistas promedio por segundo que se esperaban, en la hora “pico” de los días “definitorios”, se estima que sólo ingresaron unos 500 a Maldonado.
“Espero que el tiempo acompañe mejor al mes de febrero,, aunque si no hubiésemos tenido los problemas que estamos teniendo, ésta hubiera sido una muy buena temporada”, dijo el ministro de Turismo uruguayo, Héctor Lescano. Según fuentes ministeriales, las proyecciones en materia de pedidos de información turística aún son auspiciosos para el segundo mes del año, pero, “siempre entendiendo que no es el pico de la temporada veraniega”. No obstante, según Lescano, no hay datos suficientes para hacer un balance.
Recambio final “Es impresionante la cantidad de familias que se están yendo. Atiendo un auto por segundo a la mañana, algo que esperábamos recién para el lunes a la mañana”, dijo Gerardo Benítez, empleado de la estación de servicio ANCAP que está situada en la entrada de Punta del Este. En sentido contrario, eran menos los vehículos que ingresan al departamento de Maldonado. Y muchos menos aún los que seguían rumbo a las playas de José Ignacio, que en esta quincena se convirtió en un verdadero páramo costero. “Hay gente que viene a consultar precios y alquileres de casas, sobre todo en la zona de La Barra. Muchos se sorprenden por los costos, aunque hay rebajas de hasta 30% en toda la ciudad”, contó Ezequiel Ribicik, empleado de una inmobiliaria de la costa. Y no sólo se redujeron los precios de alquileres y alojamientos; en los supermercados y restaurantes también hubo rebajas que se evidenciaron en los menúes algo modificados. “Entre las bajas impuestas por el gobierno, que exige 9% menos de IVA en gastos de rubros para el turismo, y la reducción de precios en supermercados y locales gastronómicos, esperábamos recibir al menos un porcentaje similar al año pasado de veraneantes. Pero, lamentablemente, no fue así”, opinó María Elena Stella, responsable de un hotel emplazado a metros de la parada 20 de La Brava. Para Bettina Silva, responsable de Sader, cadena de inmobiliarias uruguayas con locales en Punta del Este y José Ignacio, este año este sofisticado balneario, situado a 36 kilómetros de La Barra, no logró ocupar todas sus plazas. Algo que sí había ocurrido en la temporada 2004-2005. “Acá veranea la gente de mayor poder adquisitivo. Muchas parejas solas y familias con hijos chicos. Llegó gente, pero mucha menos que el año pasado. Por suerte llegan turistas aunque sea a pasar el día”, expresó Silva, quien se mostró bastante desilusionada.
Extranjeros El bajo número de turistas argentinos durante los días de recambio no preocupó a los funcionarios de Turismo. Es que la gran cantidad de visitantes extranjeros compensó la anunciada ausencia. “La gente que proviene de otros países de la región compensó la falta de argentinos en Punta del Este. Esto es algo positivo porque generará un incremento significativo del gasto per cápita en toda esa zona costera, uno de nuestros objetivos dentro de la estrategia de turismo”, concluyó el ministro de esa cartera. Según el secretario de la Cámara Inmobiliaria de Maldonado (CIDEM), Artigas Portela, el panorama del sector inmobiliario para febrero no es para nada alentador. “Está todo complicado, sobre todo por los conflictos que generaron las papeleras, por el tipo de cambio y por las erróneas proyecciones que muchos operadores hicieron al comienzo de la temporada estival”, dijo. Para Portela, el problema de esta merma de turistas radica en la reducción de visitantes argentinos de clase media que, como ocurrió en diciembre pasado, no eligieron este verano a Punta del Este como destino para pasar sus vacaciones de verano. “La segunda quincena de enero prácticamente no existió. Fueron contados los alquileres. No vimos ninguna mejoría. Lo que vimos es que todo el mes se mostró de la misma manera. El panorama para el sector es lúgubre”, dijo decepcionado. |